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Antigónia tribu de utopía Por: Iván Rodero Latinoamérica a pesar de todas sus fronteras y distintas maneras de enfrentar las complejidades sociales, políticas y económicas tiende a encontrarse en su totalidad bajo un mismo espectro de desarrollo e interés por lograr ser un mercado competitivo. Busca su propia proyección en el exterior, busca surgir ante competidores más fuertes trabajando con reglas prestadas, proyecta su futuro no tomando como base su propia estructura y desarrollo si no “copiando” modelos ajenos provenientes de países o regiones de un nivel sociocultural superior y durante este proceso reniega de sí misma por tomar este camino y rechaza la actitud nativa del ciudadano del ambiente al que quiere parecerse, si esto suena complejo no es de extrañar que sea normal que los habitantes de esta región sientan que no tienen identidad propia. Este tira y afloje entre su situación real y la que desearían tener, este desarraigo y sensación de perdida y derrota cultural crea entre muchas cosas una en especifico que es de la cual quisiera hablar en esta oportunidad; Latinoamérica sufre de una extraña versión de xenofobia que se enmarca en una posición conflictiva que es: “no queremos a los extranjeros en nuestras tierras pero desearíamos serlo en las de ellos” ojo, esto no tiene nada que ver con el turismo, el turista es usualmente bien recibido en todas partes por sus sanas e inocentes intenciones de esparcimiento, el rechazo es hacia la emigración, no gusta recibir extranjeros, es ofensivo el recibir mano de obra foránea que compita con la local es “una violación al sentimiento de pertenencia” y aún así sin parar a recapacitar un segundo ante estos sentimientos se desea de igual manera y total inocencia el poder viajar a otro lugar, trabajar en el extranjero y buscar nuevas oportunidades más allá de las fronteras, viajar a lo ajeno y poder decir con orgullo que se ha conquistado. Aunque desde una perspectiva individualizada y muy local esto pueda parecer un problema solo concerniente a la cultura latinoamericana resulta ser en realidad un síndrome general en todo el planeta y en todas las sociedades que lo habitan, puede ser contradictorio y demostrar una visión limitada y narcisista pero es una situación natural y enraizada en nuestras estructuras sociales desde los inicios de la historia. Al ser parte de una sociedad cerrada como lo es un país se logran crear unos valores específicos, una jerga distintiva, un humor característico, una idiosincrasia particular... se construye una estructura casi endogámica que lucha por contener esa estructura de identidad grupal y se asemeja de alguna manera y en mayor escala al comportamiento que se puede ver en las tribus alejadas de todo este zaperoco. No es una locura comparar a una nación con una tribu, son solo formatos distintos de civilizaciones con escalas inversamente opuestas, siendo esta una de las razones por la cual trato de plantear este paralelo; un país es como una gran tribu, un estado ajeno a los otros con sus propias reglas y costumbres que al recibir elementos externos y desconocidos a esta tiende a entrar en conmoción, aparecen sentimientos de vulnerabilidad, miedo, desconcierto, curiosidad, interés etc. Que afectan el funcionamiento normal de su estructura, se puede llegar a sentir que ese vinculo especial entre ellos mismos como “familia” se rompe y desdibuja al encontrarse en contacto con agentes externos, los cuales en muchos casos solo llegan a esta en búsqueda de esa identidad y esa unión, pues es probable que en pro del bienestar estos transeúntes se autoexilien de sus grupos originales en pos de un mejor futuro. Tomemos entonces este contexto “tribal” y construyamos un ejemplo en menor escala de dicha situación como elemento anecdótico que quizás pueda dar luces de la estructura de la posición de todas las partes: Existe una tribu llamada Antigónia, esta tribu tras mucho trabajo duro, logro hacer que su situación fuera si no optima muy buena, tiene suficiente comida y agua para todos los que pertenecen a ella, todos tienen un techo donde vivir y criar satisfactoriamente a su familia, tienen cubiertas las necesidades básicas; además han logrado establecer un estado de gobierno que busca el beneficio de toda la tribu, la salud y educación están aseguradas para todos, tienen cubiertas necesidades secundarias, todos tienen un trabajo por el cual reciben un pago, el cual es muy cómodo, lo suficiente para vivir cercanos a la comodidad, lujos y deseos mundanos, necesidades terciarias... todos beneficios que hacen de la vida de los Antigoniános muy feliz, en general una sociedad perfecta. Las otras dos tribus cercanas, Pantronómia y Fandebúlia al contrario no comparten tal situación de prosperidad, la primera tras una guerra de clanes interna sobrevive tras ver como su sistema estructural se encuentra afectado, la segunda es una comunidad muy reciente e inexperta que ha caído ante los vicios de sus dirigentes y una mala administración. En estas dos sociedades existe una gran preocupación por el futuro que les depara los pantronominiános sobreviven con un fuerte racionamiento de agua y víveres que no evita la desnutrición a gran escala, los fandebulénses batallan con su sistema retrogrado de salud y su poca educación que por la angustia y sensación de abandono causan brotes de violencia y descontrol que forman el asta de una caída sin control hacia una miseria que afecte a toda la tribu. Antigónia hace un esfuerzo para no regodearse de sus grandes dotes como tribu y con una gran benevolencia se fija en las graves situaciones de sus vecinos, creyendo firmemente y con visión paternalista que necesitan un poco de ayuda de su parte… es más muchos antigoniános piensan que es así porque: “los pobrecitos son un desastre y toca ayudarlos” otros más nobles solo creen que es lo menos que pueden hacer teniendo tanto. La ayuda al comienzo es muy bien recibida, da un alivio a las situaciones vividas en Pantronómia y Fandebúlia, da un respiro a esas tribus por lo cual están muy agradecidos con sus vecinos… que hacen todo lo que pueden, es más insisten en hacer más… meterse más en el asunto y org… tanta buena fe tiende a no ser bien vista y suele ser sospechosa y fandebulénses y pantronominiános no se sienten tan a gusto con la intervención de Antigónia, una cosa es que los intenten ayudar y otra cosa que les tengan lastima y que los crean incapaces de llegar solucionar los problemas en casa… sin embargo el alivio no se puede perder y causa que entre las tres tribus se cree una relación de dependencia que va del amor al odio y la resistencia y la soltura que le da un nuevo sabor adicional a la vida en estas tres sociedades. La situación en la región comienza a estabilizarse lentamente aunque en innegable que a Fandebúlia y a Pantronómia aun le queda un largo y tortuoso proceso de recuperación y de resignación ante su crisis, es por esto que muchas de las mejores acomodadas familias de sendas tribus deciden que hasta que esto pase estarán mejor asilándose en Antigónia, donde son bien recibidos… total su economía se los permite y si a sus vecinos les ayuda en algo pues bien sea… y todos contentos, otros siguen ese camino viendo la oportunidad de vivir más tranquilos.. y más… y más y la buena fe en un momento se convierte en duda y luego en temor por el futuro ¿tenemos tan buena economía para sostener a tanta gente? Lo peor con las migraciones y aunque suene mal es que cualquier persona puede migrar y bueno es lógico todos somos libres de hacer lo que queramos sean cuales sean nuestras intenciones, así que como muchos se trasladan por el solo deseo de buscar vivir mejor otros pocos lo hacen para hacer lo que se les de la gana en otra parte, en este caso no pasa lo contrario… cierto fandebulés conocido por su mala vida decide también probar suerte en Antigónia y hacer lo que mejor sabe y a pesar de las inocentes y puras intenciones de la gran mayoría extranjera con que solo exista un mínimo de maldad en el grupo todo se desvirtúa y los que hospedan bueno, ya no se sienten tan contentos con dar la mano así como así. Y a eso se le suma que cada vez son más los que llegan y lo que antes era abundante ahora no lo es tanto y las cosas se complican, cuando son muchas bocas las que comen del mismo plato la comida no tiene el mismo gusto aunque la buena intención todavía exista… comienza aparecer ese sentimiento de “no quiero ser un mierda pero…” pero ya todo esta muy vinculado, la fusión de las tres tribus, sus problemas y sus ventajas, sus fronteras y su gente ya no son independientes ahora los problemas de todos son de todos y Antigónia ya no es solo Antigónia, son todos. En eso nos encontramos nosotros actualmente, en nuestra propia Antigónia, todas nuestras acciones están vinculadas todo el planeta sin importar cual sea su condición social, económica o política depende no solo de nosotros mismo si no de quienes nos rodean. Antigoniános, Pantronominiános y Fandebulénses, con una relación de ayuda, hermandad y resentimiento que no se sabe como terminar. No se puede criticar a ninguno de los lados pues todos tienen su razón pero esto afecta la vida de los unos y los otros. Sobre todo de los que viven lejos de su tribu/país, estos exiliados salieron de su tierra buscando un futuro mejor pero no son bien recibidos, ante las situaciones distintas y adversas tienden a reunirse con coterráneos a añorar su tierra y costumbres y a criticar el modo de vida del país que los recibe les cuesta mucho compenetrarse a este nuevo ámbito lo que les hace más difícil su estancia en el. Los del país/tribu que los recibe a pesar de estar en una mejor situación se sienten afectados por los extranjeros, no entienden sus comportamientos y sienten temor porque no los conocen y no los conocen por los problemas que tienen estos por no compenetrarse, ellos solo ven que les quitan los trabajos, que aumenta la delincuencia (de manera mínima y quizás no relacionada con los exiliados) y que no intentan ser parte de su sistema. Que nos dice esto, nada nuevo… es nuestra situación y repito todos estamos involucrados, todos tenemos algo de culpa y una parte de la solución ¿cuál es? No soy quien para decirlo, pero puedo sospechar que tiene que ver con un cambio de mentalidad y de actitud en Latinoamérica, un rencuentro o mejor, un redescubrimiento del potencial regional y una renovación de estructuras ideadas para sus condiciones especificas, no estructuras ajenas, unas propias que salgan de su gente, de su tierra, de su sangre, de su alma. |