¡Que le pongan Salsa!

Por: Andrea Restrepo

Desde hace más de 25 años la salsa ha representado una profunda mezcla de diversos ritmos que provienen y combinan los pueblos del Caribe. Esta manifestación musical tiene unas raíces que penetran en la historia de América posterior a la conquista, y toman forma gracias a la fusión y a la evolución de géneros: diferentes nacionalidades en éxodo, conviviendo en el exilio.

La historia nos lleva hasta la época de la conquista española al continente americano y el desembarque de nueve millones y medio de esclavos entre 1518 y 1873 a las costas Cuba, Jamaica, Puerto Rico, La Española, conocida ahora como Santo Domingo, entre otros puertos del nuevo continente; Estos esclavos provenían de Distintas zonas de África y llegaron como mano de obra para la conquista del nuevo reino. Además de los trabajos forzados, estas personas vivían bajo la represión y prohibición de mostrar sus creencias, ritos y celebraciones; por esta razón la fabricación de instrumentos musicales se realizaba de manera secreta, por el temor al castigo; la danza y los cantos se formaban en la calma de las plantaciones.

Al comienzo de la conquista, para los auto nombrados nuevos patronos de las tierras tanto como los nativos como los africanos eran vistos como mano de obra esclava, de ahí que se haya expropiado de riquezas y territorios a los habitantes del recién descubierto continente; en el caso específico de Cuba, los colonizadores se dieron cuenta del óptimo rendimiento y resistencia inusual de los esclavos africanos, optando por desalojar a los indígenas sus tierras, es por esta razón que la música de la isla debe su identidad musical a la fusión de los ritmos africanos y europeos.

El aislamiento y el temor al castigo dieron origen a una forma secreta de hablar a sus dioses, de esta manera nació la santería una deformación del espíritu religioso del esclavo africano. Los esclavos urbanos tuvieron mejores posibilidades de expresión en cabildos, con tímidas aprobaciones de la sociedad, cada cabildo construía sus propios instrumentos religiosos, profanos y de celebración.

La religión antillana es el resultado de un largo proceso de selecciones, asociaciones e interpretaciones de elementos comunes de la vida de los esclavos, mulatos y criollos del Caribe. Así, los negros pusieron en un mismo plano a los santos católicos y las deidades africanas conservando el nombre de los primeros y las facultades de los segundos, formando de esa manera una variable religión de múltiples matices, un sincretismo religioso que aún pervive.

Además de este tipo de relaciones religiosas en la santería, existía un amplio grupo de cantos, toques y bailes; musicalmente destaca la Rumba, conformada por varias variantes: el Yambú, la Rumba del Teatro, la Rumba Abierta, Tango Congo, la Contradanza, la Habanera, el Danzón, y el Afrosón (algo curioso de esta variante es que a partir de su base rítmica se crearon la Milonga y el Tango Rioplatense, al mismo tiempo que sirvió como origen del Blues), Las otras variantes de este ritmo son el Estribillo, el Guaguancó, los coros de la Rumba Guaguancó, la Rumba Tahona y la Columbia.

A finales de los años 20 del siglo XX tres ritmos de la isla de Cuba se hicieron populares lejos de sus costas: El Guaguancó, la Conga y La Guaracha a las que se les unieron ritmos como los del Son, el Pregón, la Canción de Punto, la Guajira y el Danzón, además de otros Sonidos como la Trova y el Bolero.

Con la expansión de estos ritmos se fueron mezclando otros sonidos provenientes de las diferentes zonas del caribe, desde Puerto Rico llegan géneros como la Danza, el Seis, el Aguinaldo, la Bomba y la Plena; Republica Dominicana contribuye con el Merengue; en las Antillas Menores el Yambalú, la Tumba y el Calypso; por Centro América se presenta el Huapangó y el Tamborito; en Colombia la Cumbia y el Porro y en Venezuela la Fulia y los Toques de Procesión.

Para entender el origen de la salsa debemos profundizar en la evolución de los ritmos que trascendieron y se fusionaron hasta llegar al genero Newyorkino. Comenzamos a finales del siglo XIX al oriente de Cuba, específicamente en los suburbios de Guantánamo, Baracoa, Manzanillo o Santiago donde nace el Son. A comienzos del siglo XX llega a la Habana tomando los salones de Baile y teatros y en este juego nacen a su vez nuevos artistas y variaciones, algunos con identidad propia como el Ñongo, La Bachata oriental, El Son Guajira, El Son Guaracha, El Son Guaguancó, El Cha-cha-chá o el Mambo.

Para los años 20 el son se desarrolló en Cuba como parte de un movimiento cultural, dando origen a los primeros troveros llevando estos a la época dorada entre 1925 y 1930 la radio y los discos contribuyeron a una difusión mas extensa al igual que el mercadeo y la comercialización que aumentaba en Norteamérica.

Por la década de los 40 nace otro nuevo género musical cubano, El Mambo, innovando el formato anterior del Son con la inclusión de nuevos instrumentos y nuevos patrones rítmicos, en este punto comienzan a incluirse arreglos del jazz y los artistas, intérpretes y compositores se dirigen a grandes escenarios Norteamericanos en giras y conciertos. En esta misma década en Puerto Rico, ritmos como la Guaracha y el Bolero toman mucha fuerza pese a los acontecimientos mundiales; la segunda guerra mundial deja en esta época marcas como "la despedida", un bolero himno de la guerra para aquellos que fueron llamados a las filas.

Al terminar la guerra un ambiente de fiesta invadió los salones de baile Newyorquinos y las emisoras de radio latinas, pues a diferencia de la primera guerra la gente necesitaba bailar y las orquestas llenaban los estudios de grabación.

Para el año 45 casi todos los compositores de renombre se habían establecido en New York debido al desarrollo de la industria discográfica Norteamericana, de la misma manera en México el Bolero tomo un impulso internacional, desde las canciones y la persona de Lara, en Colombia la cumbia y el porro tomaron fuerza con orquestas como la de Lucho Bermúdez mientras que en la gran manzana los ritmos cubanos influenciaban al jazz, generando lo que se conoce como Latin Jazz.

En los 50 la música latina se toma los salones de baile de New York como el Palladium, con ritmos como el Mambo, el Chachachá y el Latin Jazz, mientras que en el Caribe tomaban fuerza en cabarets, bares y casinos como el Waikikí y el Tropicana de Cuba.

Con la llegada de los años 60 los ritmos latinos se desarrollan con mas fuerza. En Cuba los cambios impulsados por la revolución asustaron a muchos que habían conseguido cierta fortuna, decidiendo huir a México y a Estados Unidos, los que optaron por regresar se tornaron en ídolos de la revolución e invadieron con el Feeling las calles de la isla, mientras, los que se habían ido como Celia cruz abanderaban la idea "el son se fue de Cuba".

A pesar de los convulsionados cambios políticos en Cuba los talentos seguían surgiendo, en este caso se empezó a escuchar un nuevo ritmo, muy extraño y muy parecido al Merengue Dominicano pero con algo del estallido revolucionario... la Pachanga, este nuevo genero se pone de moda como baile en la costa este norteamericana que sin más desarrollo de letras identificaba la juventud de la época con sus efectivas combinaciones convirtiéndose en una bomba caribeña que recordaba los bailes del Charlestón del 20.

El nuevo furor de la danza revivió la vieja época de las maratones, la Pachanga era la prueba de fuego en agotadoras competencias. En el año 64 la crisis por el cierre de diversos locales ocasionó la reducción de la planta de personal de las orquestas y la forma de subsistir era en pequeños establecimientos con otra variación de ritmos: la Charanga, que marcaría el rumbo de la década. Las primeras en lograr reconocimiento en el medio newyorkino fueron las de músicos cubanos con amplias trayectorias, siguiéndoles a estos orquestas como las del percusionista Ray Barreto con la Charanga moderna o el sexteto de Joe Cuba, cuyo Cantante Cheo Feliciano presentaba una nueva formación y además empezaba a incluir en sus canciones las inclemencias de la calle, el hambre y la violencia vivida por algunos latinos en aquel entonces.

El Boogaló Presentó una variedad lingüística, se cantaba en español y en inglés al mismo tiempo, de esta manera se convocaba a todo el público Newyorkino, en resumen este ritmo reunía lo forzoso y lo complicado de dos culturas logrando impulsar otros géneros como el Jala Jala.

Más adelante con las populares jam sessions, se produjo material suficiente para que disqueras como Alegre All Stars, grabaran descargas, que con su creciente popularidad atrajeron a otras disqueras como Tico Records para producir este tipo de material.

A mediados de los 60 se funda Fania Records por una disputa entre Johnny Pacheco y la disquera Alegre, su entonces abogado Jerry Masucci fue su socio económico en esta empresa que al principio dependía exclusivamente del renombre de Pacheco hasta que se empieza a reclutar talentos para la discográfica.

El Jueves 26 de agosto de 1971 es la fecha en que se dice ser el nacimiento de la Fania All-Stars por un gran concierto en el Yankee Stadium, el movimiento para este entonces adquiría el nombre de Salsa, denominación que se le atribuye a Izzi Zanabria.

El género de la salsa es un movimiento nacido netamente en New York, aunque, como ya hemos visto, sus extensas raíces provienen de una mezcla de diversos ingredientes como su propio nombre lo indica, nace como una necesidad del pueblo latino asentado en esta ciudad para expresar y manifestar sus vivencias.

Influencias marcadas en el género provienen de artistas como Willie Colón y Eddie Palmieri provenientes del Bronx, que con sus composiciones y arreglos al lado de intérpretes como Héctor Lavoe hicieron cada vez más popular este ritmo.

En la primera mitad de la década de los 70 un excéntrico abogado trabajador del correo de la Fania, logra una oportunidad en el mundo de la música, era un panameño de nombre Rubén Blades.

En el 77 Rubén graba un disco con Willie Colón que se convirtió en un éxito, llamado Metiendo Mano, canciones como Plantación Adentro y Pablo pueblo llegaron a ser éxitos con su estilo propio, una mezcla de cuentos urbanos, atravesado por las penurias sociales y el contexto político.

Dos años después de la grabación de Metiendo Mano, Colón y Blades grabaron un nuevo disco que llegó a ser conocido como el mejor álbum de salsa de todos los tiempos, este disco llevaba el nombre de Siembra, donde aparecen canciones como "buscando guayaba" y "Maria Lionza", incluyendo además dos canciones que dividieron la historia de la música latina en dos, una de ellas es "Plástico" que hace una fuerte critica a la superficialidad de algunas personas, y la segunda canción, a la cual los productores y directivos no le tenían mucha fe pero logro llegar al estatus de Himno de los latinos, nunca antes la Salsa había tenido tanta resonancia a través de una sola canción, su título "Pedro Navaja".

Con Pedro Navaja quedó en claro que la salsa no podía seguir siendo la misma, que ahora había un nivel de calidad muy superior al llevado antes y habría que mantenerlo. Blades se había convertido de la noche a la mañana en el símbolo de la salsa gracias a una historia delictiva propia del los barrios bajos de New York.

Después de esto las expectativas generadas en la salsa gracias al trabajo de Blades se desvanecieron pues nadie estaba en capacidad de continuar o superar su trabajo. Ante esta crisis se presentó como respuesta una vuelta a la Charanga y otras alternativas como el Latin Jazz.

Rubén Blades siguió su camino al lado de Seis del Solar, separándose de Willie Colón quien buscaba influencias en la música brasileña.

Durante este paso por la charanga y el Latin Jazz, se presenta la experiencia de los hermanos Andy y Jerry Gonzáles con el grupo Folclórico y Experimental Newyorkino que se encargó de tocar los ritmos tradicionales afrocubanos; pero los matices dados de aquí en adelante no llevan más que a la salsa romántica, una variante débil del genero debido a la carencia de contenido en las líricas y los pobres arreglos musicales, propagándose por todo el caribe sin el mismo éxito de lo que ahora es conocido como Salsa Vieja.